Artista Homenaje

Pepe Fernández
Curador: Francisco Medail

Agradecimientos: Galería Vasari y Archivo Pepe Fernández

 

El 5 de abril de 1945 llovía a cántaros en la ciudad de Buenos Aires. Pepe estaba refugiado con su hermana y su profesora de piano en la salida sur del Teatro Colón, cuando un hombre se aproximó. Ojos azules, pelo mojado, tendría diez años más que él. Les ofreció un taxi y con la mirada fija le susurró al oído que lo esperara a las cinco de la tarde del día siguiente en el mismo lugar.

 

Aquí la escena fundacional. Todo lo que vino después en la vida de Pepe Fernández sería diferente a partir de ese momento. El hombre de la invitación resultó ser el reconocido poeta Rodolfo Wilcock, con el que inició un romance que le permitiría conocer a Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis  Borges y construir una larga amistad con la elite intelectual porteña de aquellos años. Otro momento bisagra en su vida tendría lugar casi diez años después: en 1953 Ocampo le regaló un pasaje para que la acompañe a París por unos meses. Aunque los meses se transformaron en años, y luego de un breve regreso a Buenos Aires entre 1957 y 1964, Pepe decide radicarse en la capital francesa por el resto de su vida.

 

Parte de un movimiento de época que ligaba a los artistas porteños con la ciudad de París, Pepe encontró allí la compañía de María Elena Walsh, Alberto Greco, Leda Valladare y Julio Cortázar, entre otros tantos que habían emprendido el éxodo cultural. En el caso de Pepe, la decisión de afincarse en París había sido menos el resultado de una coyuntura política que la búsqueda -política también- de libertad sexual. En contraposición a Buenos Aires, donde los amoríos que vinieron después de Wilcock fueron con hombres casados y tapados, París representaba un mundo de posibilidades nuevas, de aventuras y descubrimientos.

 

La fotografía vino después, como una solución a su situación económica que traía el beneficio de manejar sus propios tiempos. La cámara se convirtió rápidamente en un atributo inseparable de su figura. Además de retratar a sus colegas y amigos en situaciones cotidianas, Pepe hizo de esa herramienta un testigo visual de sus vínculos amorosos, encuentros casuales e intromisiones osadas.

 

Su dirección de los modelos era exquisita y el carisma le habilitaba otros alcances. Una sonrisa bastaba para convencer a cualquier hombre de que posara y en cuestiones de minutos lo tenía desnudo frente a su cámara. Como un flaneur desfachatado, Pepe se escabullía por los vestuarios de fútbol y recorría las calles de París en busca de cuerpos escultóricos, pantalones ajustados y sonrisas cómplices.

 

Las fotografías que integran esta exhibición son en su mayoría inéditas y abarcan un largo periodo de producción, que se detuvo pocos años antes de su fallecimiento en el 2006. Son imágenes de una París erótica, festiva. Lejos de la nostalgia que podría causarle la lejanía de su tierra natal, Pepe nos deja un legado provocador y sensual pocas veces visto en la fotografía local ¿Estamos frente al Mapplethorpe argentino? Más interesante que establecer comparaciones subalternas, el caso de Pepe Fernández  pone en evidencia la importancia del contexto como factor influyente en la producción artística y nos invita a establecer nuevas genealogías en nuestra historia reciente.

 

  

 

Curador

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Francisco Medail (Entre Ríos, 1991)

Estudió fotografía en la Escuela Nacional de Fotografía y gestión cultural en la Universidad Nacional de Avellaneda. Asistió a clínicas y seminarios con Eduardo Gil, Daniel Tubío, Pablo Siquier, entre otros. En 2011 fue seleccionado para el premio Curriculum Cero en la galería Ruth Benzacar, en 2014 formó parte de Proyecto PAC, programa de formación curatorial y en 2016 le fue otorgada la beca de creación del Fondo Nacional de las Artes. Entre sus exhibiciones individuales se destacan Extimidad (2013) y Parte (2015) en la galería Studio 488 y Fotografías 1930-1943 (2017) en Rolf Art, galería que lo representa actualmente. Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas y ha participado de diferentes ferias internacionales, entre ellas arteBA, artBO, Paris Photo y ArcoMADRID. Desde el año 2015 se desempeña como director artístico Buenos Aires Photo. Vive y trabaja en Buenos Aires.

A partir del 2015 BAphoto implementó un programa de homenajes a fotógrafos que hayan tenido una participación activa en el campo de la fotografía argentina, con el objetivo de recuperar y poner en valor su figura dentro de la historia local. El artista homenajeado de la próxima edición será Pepe Fernández, fotógrafo argentino residente en Paris durante gran parte de su vida. La exhibición será curada por nuestro director artístico Francisco Medail y es posible gracias al destacado auspicio de IRSA Propiedades y el apoyo de Galería Vasari y el Archivo Pepe Fernandez.