Videoprojects

El Videoproject de este año está configurado como un homenaje a cuatro artistas pioneras en diferentes ámbitos de la producción audiovisual. Cada una de ellas es una referente fundamental y ha dejado una huella indeleble en la historia de nuestro arte, aunque a veces las generaciones más jóvenes parecieran olvidarse de los senderos ya recorridos. La fortuna crítica, la historia del arte y la investigación académica dependen de innumerables avatares y contingencias; por eso, es necesario revisarlas continuamente. Y si bien a ninguna de estas precursoras se les ha negado el reconocimiento que merecen, su contribución, que muchas veces tuvo lugar en los márgenes del circuito institucional, todavía reclama mayor atención y visibilidad.

 

Las obras seleccionadas cubren un espectro temporal que va desde mediados de la década de los setentas a comienzos de los noventas. Es el lapso que acompaña la transición entre el cine y el video, entre la química y la electrónica, entre las producciones analógicas y digitales. Un período en el que se reflexionó mucho sobre la ontología de lo audiovisual, sobre sus especificidades y sus alcances. En este tiempo, las artes visuales se abrieron también para incorporar numerosas formas no convencionales, como las instalaciones, las performances y las obras tecnológicas. Y en todos estos terrenos comenzaron a aparecer artistas singulares, con exploraciones y poéticas propias, que exigieron repensar las tendencias y categorías. Las cuatro que se presentan aquí pertenecen a este grupo, aunque desde ya, no son las únicas.

 

Un rasgo común a las piezas de esta exposición es su abordaje del cuerpo femenino. Si bien no todas ellas se encauzan en una perspectiva netamente feminista, lo cierto es que hay una investigación recurrente sobre el placer, la sensorialidad, los roles sociales, el lugar de la mujer en el mundo contemporáneo, su energía y protagonismo, que nos obliga a tomar en cuenta este dato con especial atención.

 

Marta Minujín utiliza su cuerpo como plataforma para la construcción de un paisaje (Autogeografía, 1976). El filme exalta el goce, la sensorialidad de los materiales (tierra, piedras, arena, semillas, etc.), y la permanente actitud lúdica de la artista que transformó al juego y la participación en ejes de un arte colectivo. Narcisa Hirsch, en cambio, reflexiona sobre el cuerpo femenino y el mandato de la maternidad (Bebés, 1976). Mediante un montaje sugerente – que involucra juguetes, huevos rotos, espacios públicos y privados, danzas frenéticas, textos y fragmentos corporales – la artista erige una ambigua y compleja trama visual que se aparta del tratamiento habitual de la procreación y sus bondades.

 

En Roles (1988), Graciela Taquini se enfrenta a las categorías que la sociedad ha construido alrededor de su vida. En una performance intensa, que se parece un poco a una tortura, la artista ausculta su cuerpo mientras los roles que la configuran desde el lenguaje se acumulan sobre su carne y sobre su historia. Margarita Bali es una referente de la videodanza argentina. Se presenta aquí con una de sus primeras obras, Paula en suspenso (1993), una bella pieza que conjuga arquitectura y coreografía, y que ubica al cuerpo femenino en el centro de la vida urbana.

 

    

Curador   

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Rodrigo Alonso (Buenos Aires, 1965)

Licenciado en artes con diploma de honor (UBA). Investigador y teórico en el terreno del arte tecnológico, es un referente de la historia y la actualidad de esa producción en América Latina. Profesor de la Universidad Nacional de las Artes, Universidad Nacional de Tres de Febrero y Universidad del Salvador. Entre sus publicaciones se destacan: No sabe/No contesta. Prácticas fotográficas contemporáneas desde América Latina, 2008; Calibrando/Diseñando contextos. Prácticas curatoriales para las artes tecnológicas, 2009; Elogio de la Low-Tech. Historia y estética de las artes tecnológicas en América Latina, 2015. En 2006 participó en la selección de los jóvenes fotógrafos más prometedores de la escena internacional para el libro Vitamin PH (Phaidon, Londres).

Curador independiente. Entre sus exposiciones se cuentan: ¡Afuera! Arte en espacios públicos (Córdoba, con Gerardo Mosquera, 2010), Tales of Resistance and Change (Frankfurter Kunstverein, Frankfurt, 2010), Situating No-Land (Slough Foundation, Philadelphia, 2011), Arqueologías a destiempo (Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2012), Pop, realismos y política. Brasil/Argentina. 1960s (Fundación Proa, Buenos Aires; Museo Oscar Neimeyer, Curitiba; GAMEC, Bérgamo; Museo de Arte Moderno, Río de Janeiro, 2012-2013, con Paulo Herkenhoff), Biomediations (CENART, Laboratorio de Arte Alameda, México DF, 2014, junto a Sarah Cook), Volátil felicidad. Relatos inmateriales de los noventas (Parque de la Memoria, Buenos Aires, 2015). En 2011 fue curador del Pabellón Argentino en la 54 Bienal Internacional de Arte de Venecia.