Muestra Nicola Constantino
PALACIO
DUHAU, PARK HYATT
Muestra paralela Paseo de las Artes Palacio
Duhau Park Hyatt
NICOLA
COSTANTINO: EN LA PIEL DEL PASADO Por Ana Martínez Quijano
Para rastrear el origen de las fotografías de Nicola Costantino hay que
remontarse al año que vivió en Houston, cuando al promediar la
década del noventa, con una sofisticación suprema realiza su Peletería
con Piel Humana. Entonces, frente a la necesidad de montar y además abaratar
una performance, exhibió sus propios diseños, y así se convirtió en
glamorosa modelo.
Esas imágenes son el más claro antecedente de la actriz consumada
que hoy nos sorprende al encarnar los más diversos prototipos psicológicos.
Poseedora de una significativa trayectoria artística, Nicola inició su
producción fotográfica en el año 2005, y demostró su
versatilidad al adueñarse de los personajes femeninos
de Man Ray.
Sus imágenes se distinguen por el respeto a las convenciones y protocolos
de cada estilo fotográfico, porque ostentan –sin excepción-
la tan buscada “calidad museo”, y, sobre todo, por las reflexiones
que plantean sobre algunos hitos de la historia del cine, la fotografía
y, en ocasiones, la pintura.
En sus representaciones se percibe cómo Nicola se deja invadir por identidades,
situaciones y significados le son ajenos, y que establecen una difícil
relación de rivalidad con la artista.
Nicola no termina de desaparecer de las escenas que compone y, sin embargo, se
entrega a la pose y se mimetiza plenamente.
Así se convierte en la misteriosa Gloria Swanson de Edward Steichen; logra
ser la Ofelia muerta de los Prerrafaelitas y, a la vez, la del fotógrafo
Weegee; se mete dentro de la piel del hombre tosco del Oeste que posa para Richard
Avedon, mientras sostiene a su hijo cabeza abajo; es, además, el alucinado
personaje de Metrópolis; la víctima seducida de Nosferatu con su
cuello ensangrentado, y la Madonna con el cerdo que si bien tiene el estilo de
los “tableaux vivants”, o cuadros vivientes, nos
recuerda la Virgen de
las rocas de Leonardo.
Nicola recrea la conmovedora humanidad de Primeros pasos y de La
mujer del sweater rojo que pintó Antonio Berni, ensimismada y melancólica
con la cabeza apoyada sobre su mano, ajena al mundo que la rodea.
Pero además de ser otra, es ella misma, con sus fantasías sangrientas. “Inspirada
en una bellísima escultura renacentista, imaginé La trilogía
de la muerte de Nicola, donde estoy tres veces yo: la
trabajadora, la glamorosa y la mala, que mata a las otras dos”,
observa.
El trabajo de Nicola es un tributo al pasado, está cargado de resonancias,
pero el espectador se encontrará con algunos guiños y señales,
que le permitirán descubrir la fuerza de la reinterpretación contemporánea,
y los sagaces cuestionamientos no exentos de humor a las pretensiones estéticas
del ayer.