ESPACIO LA NACIÓN
Intervalo Lúcido
POR DANIEL MERLE
Hay un estado de la consciencia en la que todos
los sentidos están expectantes, pero pasivos.
El cerebro no termina de dar las directivas
apropiadas para la acción, tal vez porque necesita
un poco más de tiempo, segundos quizás,
para recuperarse de una acción anterior en la
que todos ellos se sincronizaron para lograr
una forma armónica. Una expresión humana.

GUIDO CHOUELA • DAVID SISSO |
Se ha escrito y teorizado acerca del retrato fotográfico
casi desde el momento en el que el
primer rostro se perfiló en la superficie de un
daguerrotipo. Pero siempre ha sido desde el
que retrata, y no del retratado. |
Para algunos de los grandes fotógrafos de la
historia, el retrato es un acto de colaboración
entre las partes involucradas. En parte, reconocen
la voluntad y la destreza del sujeto al
servicio del autor. Por el contrario, Richard
Avedon consideraba que sus personajes eran
simples sujetos que él describía implacable.
Poco le importaba quiénes fueran o qué les
gustaría "decir" ante la cámara.
En todo caso, hay siempre un momento antes,
y otro después del disparo de la cámara.
Los retratos de Guido Chouela y David Sisso
intentan plasmar esos segundos imprecisos,
extremadamente volátiles que se ubican en la
pendiente hacia arriba o hacia abajo del momento
culminante que hemos aceptado culturalmente
como el instante preciso.
Estos momentos de transición de la consciencia
reciben el nombre de Intervalos Lúcidos en
el lenguaje médico. Henri Cartier-Bresson hablaba
de un silencio interior. Y a veces le bastaba
un solo disparo de su Leica para captar
ese instante intrascendente pero revelador
del personaje elegido. |

GUIDO CHOUELA • DAVID SISSO |
Para enriquecer aún más esta reflexión sobre
el retrato, Sisso y Chouela han fotografiado a
personajes conocidos, o incluso famosos. Este
detalle magnifica el sentido de la propuesta
porque el espectador tiene, seguramente, una
idea previa bastante definida de quién es el retratado.
Y la confrontación con estos rostros
tan familiares, pero silentes, casi inexpresivos,
perplejos, no hace otra cosa que abrir
nuevos interrogantes para la interpretación.
Después de todo, las expresiones, o no-expresiones
que vemos en estos rostros tal vez
no sean más que un recurso actoral de los retratados,
y los autores hayan sido atrapados
en un imperceptible e involuntario juego de
seducción.
Los resultados de esta creativa colaboración
están a la vista, y las únicas conclusiones posibles
están en la mirada del espectador • |